Nuestros candidatos deben estudiar seriamente un método parecido al PLRA para dirimir nuestras internas presidenciales, cámaras del congreso y gobernaciones, a más tardar, para septiembre del año en curso.
Conforme a los dictados de la ley electoral debemos realizarlas en diciembre. Pero nada obsta para que nuestros candidatos se pongan de acuerdo al efecto de establecer reglas como lo hicieron los liberales. Las cosas buenas hay que copiarlas. De lo contrario, nuestros perdedores se estarán lamiendo las heridas tan solo 135 días antes de las elecciones nacionales. Y ya sabemos a lo que esto conduce.
En el ínterin pueden suceder acciones judiciales perversas al efecto de poner en duda nuestros resultados con el peligro de mantener en vilo el cómputo final. De manera que corremos el riesgo de contar con un candidato ganador a días de la fecha fijada para las elecciones nacionales.
Lo expresado es una realidad tangible y posible. En cambio, si para septiembre ya tenemos una candidatura la cosa cambia. Tendremos cuanto menos 7 meses para restañar las heridas y enfocar nuestra campaña unidos en el disenso. Caso contrario correremos el riesgo de llegar maltrechos.
EC
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